EL CONGRESO DE LA REPUBLICA DE VENEZUELA
Decreta
la siguiente,
LEY DE ARBITRAJE COMERCIAL
Capítulo I
Disposiciones Generales
Artículo 1º. Esta Ley se aplicará al arbitraje comercial, sin
perjuicio de cualquier tratado multilateral o bilateral vigente.
Artículo 2º. El arbitraje puede ser institucional o
independiente. Es arbitraje institucional el que se realiza a través de
los centros de arbitraje a los cuales se refiere esta Ley, o los que
fueren creados por otras leyes. Es arbitraje independiente aquel
regulado por las partes sin intervención de los centros de arbitraje.
Artículo 3º. Podrán someterse a arbitraje las controversias
susceptibles de transacción que surjan entre personas capaces de
transigir.
Quedan exceptuadas las controversias:
a) Que sean contrarias al orden público o versen sobre delitos o
faltas, salvo sobre la cuantía de la responsabilidad civil, en tanto
ésta no hubiere sido fijada por sentencia definitivamente firme;
b) Directamente concernientes a las atribuciones o funciones de
imperio del Estado o de personas o entes de derecho público;
c) Que versan sobre el estado o la capacidad civil de las personas;
d) Relativas a bienes o derechos de incapaces, sin previa
autorización judicial; y
e) Sobre las que haya recaído sentencia definitivamente firme, salvo
las consecuencias patrimoniales que surjan de su ejecución en cuanto
conciernan exclusivamente a las partes del proceso y no hayan sido
determinadas por sentencia definitivamente firme.
Artículo 4º. Cuando en un acuerdo de arbitraje al menos una de
las partes sea una sociedad en la cual la República, los Estados, los
Municipios y los Institutos Autónomos tengan participación igual o
superior al cincuenta por ciento (50%) del capital social, o una
sociedad en la cual las personas anteriormente citadas tengan
participación igual o superior al cincuenta por ciento (50%) del capital
social, se requerirá para su validez de la aprobación de todos los
miembros de la Junta Directiva de dicha empresa y la autorización por
escrito del ministro de tutela. El acuerdo de arbitraje especificará el
tipo de arbitraje y el número de árbitros, el cual en ningún caso será
menor de tres (3).
Artículo 5º. El "acuerdo de arbitraje" es un acuerdo por el cual
las partes deciden someter a arbitraje todas o algunas de las
controversias que hayan surgido o puedan surgir entre ellas respecto de
una relación jurídica contractual o no contractual. El acuerdo de
arbitraje puede consistir en una cláusula incluida en un contrato, o en
un acuerdo independiente.
En virtud del acuerdo de arbitraje las partes se obligan a someter
sus controversias a la decisión de árbitros y renuncian a hacer valer
sus pretensiones ante los jueces. El acuerdo de arbitraje es exclusivo y
excluyente de la jurisdicción ordinaria.
Artículo 6º. El acuerdo de arbitraje deberá constar por escrito
en cualquier documento o conjunto de documentos que dejen constancia de
la voluntad de las partes de someterse a arbitraje. La referencia hecha
en un contrato a un documento que contenga una cláusula arbitral,
constituirá un acuerdo de arbitraje siempre que dicho contrato conste
por escrito y la referencia implique que esa cláusula forma parte del
contrato.
En los contratos de adhesión y en los contratos normalizados, la
manifestación de voluntad de someter el contrato a arbitraje deberá
hacerse en forma expresa e independiente.
Artículo 7º. El tribunal arbitral está facultado para decidir
acerca de su propia competencia, incluso sobre las excepciones relativas
a la existencia o a la validez del acuerdo de arbitraje. A ese efecto el
acuerdo de arbitraje que forme parte de un contrato se considerará como
un acuerdo independiente de las demás estipulaciones del mismo. La
decisión del tribunal arbitral de que el contrato es nulo no conlleva la
nulidad del acuerdo de arbitraje.
Artículo 8º. Los árbitros pueden ser de derecho o de equidad. Los
primeros deberán observar las disposiciones de derecho en la
fundamentación de los laudos. Los segundos procederán con entera
libertad, según sea más conveniente al interés de las partes, atendiendo
principalmente a la equidad. Si no hubiere indicación de las partes
sobre al carácter de los árbitros se entenderá que decidirán como
árbitros de derecho.
Los árbitros tendrán siempre en cuenta las estipulaciones del
contrato y los usos y costumbres mercantiles.
Artículo 9º. Las partes podrán determinar libremente el lugar del
arbitraje. En caso de no haber acuerdo al respecto, el tribunal arbitral
lo determinará, atendiendo a las circunstancias del caso, inclusive la
conveniencia de las partes. No obstante, el tribunal arbitral podrá,
salvo acuerdo en contrario de las partes, reunirse en cualquier lugar
que estime apropiado para celebrar deliberaciones, oír las declaraciones
de los testigos, los peritos o a las partes, o para examinar mercancías,
otros bienes o documentos.
Artículo 10. Las partes podrán acordar libremente el idioma o los
idiomas que hayan de utilizarse en las actuaciones arbitrales. A falta
de tal acuerdo, el tribunal arbitral determinará el idioma o los idiomas
que hayan de emplearse. Este acuerdo será aplicable, salvo que ellos
mismos hayan acordado otra forma, a todos los escritos de las partes, a
todas las audiencias y al laudo, decisión o comunicación de otra índole
que emita el tribunal arbitral.
El tribunal arbitral podrá ordenar que los documentos presentados
para su consideración, estén acompañados de una traducción al idioma o
los idiomas acordados por las partes o determinados por el tribunal
arbitral.
Capítulo II
Del Arbitraje Institucional
Artículo 11. Las cámaras de comercio y cualesquiera otras
asociaciones de comerciantes, así como las asociaciones internacionales
existentes, las organizaciones vinculadas a actividades económicas e
industriales, las organizaciones cuyo objeto esté relacionado con la
promoción de la resolución alternativa de conflictos, las universidades
e instituciones superiores académicas y las demás asociaciones y
organizaciones que se crearen con posterioridad a la vigencia de esta
Ley que establezcan el arbitraje como uno de los medios de solución de
las controversias, podrán organizar sus propios centros de arbitraje.
Los centros creados antes de la vigencia de esta Ley, podrán continuar
funcionando en los términos aquí establecidos y deberán ajustar sus
reglamentos a los requerimientos de la misma.
Artículo 12. En el arbitraje institucional todo lo concerniente
al procedimiento arbitral, incluyendo las notificaciones, la
constitución del tribunal, la recusación y reemplazo de árbitros y la
tramitación del proceso, se regirá de conformidad con lo dispuesto en el
reglamento de arbitraje del centro de arbitraje al cual las partes se
hayan sometido.
Artículo 13. Todo centro de arbitraje ubicado en Venezuela tendrá
su propio reglamento, el cual deberá contener:
a) Procedimiento para la designación del Director del centro, sus
funciones y facultades;
b) Reglas del procedimiento arbitral;
c) Procedimiento de elaboración de la lista de árbitros, la cual será
revisada y renovada, por lo menos cada año; los requisitos que deben
reunir los árbitros; las causas de exclusión de la lista; los trámites
de inscripción y el procedimiento para su designación;
d) Tarifas de honorarios para árbitros; y tarifas de gastos
administrativos, las cuales serán revisadas y renovadas cada año;
e) Normas administrativas aplicables al centro; y
f) Cualquier otra norma necesaria para el funcionamiento del centro.
Artículo 14. Todo centro de arbitraje contará con una sede
permanente, dotada de los elementos necesarios para servir de apoyo a
los tribunales arbitrales, y deberá disponer de una lista de árbitros,
cuyo número no podrá ser inferior a veinte (20).
Capítulo III
Del Arbitraje Independiente
Artículo 15. Cuando las partes no establezcan sus propias reglas
de procedimiento para llevar a cabo un arbitraje independiente, las
reglas aquí establecidas serán las aplicables. Asimismo, estas reglas
podrán aplicarse a un arbitraje institucional, si así lo estipulan las
partes.
Artículo 16. Las partes determinarán el número de árbitros, el
cual será siempre impar. A falta de acuerdo los árbitros serán tres.
Artículo 17. Las partes deberán nombrar conjuntamente a los
árbitros o delegar su nombramiento a un tercero.
Si no hubiere acuerdo entre las partes en la elección de los
árbitros, cada parte elegirá uno y los dos árbitros designados elegirán
un tercero, quien será el Presidente del tribunal arbitral.
Si alguna de las partes estuviere renuente a la designación de su
árbitro, o si los dos árbitros no pudieren acordar la designación del
tercero, cualquiera de ellas podrá acudir al Juez competente de Primera
Instancia con el fin de que designe el árbitro faltante.
A falta de acuerdo entre las partes, en el arbitraje con árbitro
único, la designación será hecha a petición de una de las partes, por el
Juez competente de Primera Instancia.
Artículo 18. Los árbitros deberán informar por escrito a quien
los designó, dentro de los diez (10) días hábiles siguientes a su
notificación, si aceptan o no el cargo. Si guardan silencio se entenderá
que no aceptan.
El árbitro que no acepte, renuncie, fallezca, quede inhabilitado, o
sea recusado será reemplazado en la misma forma establecida para su
nombramiento.
Capítulo IV
Del Proceso Arbitral
Artículo 19. Aceptado el cargo por cada uno de los árbitros, se
instalará el tribunal arbitral y se notificará a las partes de dicha
instalación. En el acto de instalación se fijarán los honorarios de los
miembros del tribunal, así como la suma que se estime necesaria para
gastos de funcionamiento. Las partes podrán objetar cualquiera de los
montos antes señalados, dentro de los cinco (5) días hábiles siguientes
a la notificación de la providencia que los fijó, mediante escrito en el
que expresarán las sumas que consideren justas. Si la mayoría de los
árbitros rechaza la objeción, el tribunal arbitral cesará en sus
funciones.
Artículo 20. Decidida la fijación de gastos y honorarios, cada
parte consignará, dentro de los diez (10) días siguientes lo que le
corresponda por tal concepto. El depósito se hará a nombre del
Presidente del tribunal arbitral, quien abrirá una cuenta especial para
tal efecto.
Si una de las partes consigna lo que le corresponde y la otra no,
aquella que hubiere consignado podrá hacerlo por la otra dentro de los
quince (15) días hábiles siguientes.
Las costas del arbitraje serán fijadas por el tribunal arbitral en el
laudo en el cual también se decidirá a quien corresponde cubrir dichas
costas y en cuál proporción.
Vencidos los términos previstos para efectuar la consignación total,
si ésta no se realizare, el tribunal arbitral podrá declarar concluidas
sus funciones, quedando las partes en libertad de acudir a los jueces de
la República o de reiniciar el procedimiento arbitral.
Artículo 21. Efectuada la consignación, se entregará a cada uno
de los árbitros una porción no mayor de la mitad de los honorarios
correspondientes y el resto quedará depositado en la cuenta abierta para
tal efecto. El Presidente del tribunal arbitral distribuirá el saldo una
vez terminado el arbitraje por voluntad de las partes, o por ejecutoria
del laudo arbitral o de la providencia que lo aclare, corrija o
complemente.
Artículo 22. Si en el acuerdo de arbitraje no se señalare el
término para la duración del proceso, éste será de seis (6) meses
contados a partir de la constitución del tribunal arbitral. Este lapso
podrá ser prorrogado por dicho tribunal una o varias veces, de oficio o
a solicitud de las partes o de sus apoderados con facultad expresa para
ello. Al término antes señalado se sumarán los días en que por causas
legales se interrumpa o suspenda el proceso.
Artículo 23. El tribunal arbitral citará a las partes para la
primera audiencia de trámite, con diez (10) días hábiles de
anticipación, expresando fecha, hora y lugar en que se celebrará. La
providencia será notificada por comunicación escrita a las partes o a
sus apoderados.
Artículo 24. En la primera audiencia se leerá el documento que
contenga el acuerdo de arbitraje y las cuestiones sometidas a decisión
arbitral, y se expresarán las pretensiones de las partes, estimando
razonablemente su cuantía. Las partes podrán aportar, al formular sus
alegatos, todos los documentos que consideren pertinentes o hacer
referencia a los documentos u otras pruebas que vayan a presentar.
Artículo 25. El tribunal arbitral estará facultado para decidir
sobre su propia competencia, incluso sobre las excepciones relativas a
la existencia o a la validez del acuerdo de arbitraje. La excepción de
incompetencia del tribunal arbitral deberá ser presentada dentro de los
cinco (5) días hábiles siguientes a la primera audiencia de trámite.
Las partes no se verán impedidas de oponer la excepción por el hecho
de que hayan designado a un árbitro o participado en su designación. El
tribunal arbitral podrá, en cualquiera de los casos, conocer una
excepción presentada fuera del lapso si considera justificada la demora.
Artículo 26. Salvo acuerdo en contrario de las partes, el
tribunal arbitral podrá dictar las medidas cautelares que considere
necesarias respecto del objeto en litigio. El tribunal arbitral podrá
exigir garantía suficiente de la parte solicitante.
Artículo 27. El tribunal arbitral realizará las audiencias que
considere necesarias, con o sin la participación de las partes, y
decidirá si han de celebrarse audiencias para la presentación de pruebas
o para alegatos orales, o si las actuaciones se sustanciarán sobre la
base de documentos y demás pruebas presentadas. En el procedimiento
arbitral no se admitirán incidencias. Los árbitros deberán resolver
sobre impedimentos y recusaciones, tacha de testigos y objeciones a
dictámenes periciales y cualquier otra cuestión de naturaleza semejante
que pueda llegar a presentarse. La pendencia de cualquier procedimiento
de tacha no impide la continuación del procedimiento arbitral.
Artículo 28. El tribunal arbitral o cualquiera de las partes con
aprobación del tribunal arbitral podrá pedir asistencia al Tribunal de
Primera Instancia competente para la evacuación de las pruebas
necesarias y para la ejecución de las medidas cautelares que se
soliciten. El Tribunal atenderá dicha solicitud dentro del ámbito de su
competencia y de conformidad con las normas que les sean aplicables.
Artículo 29. El procedimiento arbitral culminará con un laudo, el
cual será dictado por escrito y firmado por el árbitro o los árbitros
miembros del tribunal arbitral. En las actuaciones arbitrales con más de
un árbitro bastarán las firmas de la mayoría, siempre que se deje
constancia de las razones de la falta de una o más firmas y de los votos
salvados consignados.
Artículo 30. El laudo del tribunal arbitral deberá ser motivado,
a menos que las partes hayan convenido lo contrario, y constará en él la
fecha en que haya sido dictado y el lugar del arbitraje. El laudo se
reputará dictado en el lugar del arbitraje.
Artículo 31. Dictado el laudo el tribunal arbitral lo notificará
a cada una de las partes mediante entrega de una copia firmada por los
árbitros, y el mismo será de obligatorio cumplimiento.
Artículo 32. El laudo arbitral podrá ser aclarado, corregido y
complementado por el tribunal arbitral de oficio o solicitud presentada
por una de las partes, dentro de los quince (15) días hábiles siguientes
a la expedición del mismo.
Artículo 33. El tribunal cesará en sus funciones:
1. Cuando no se haga oportunamente la consignación de los gastos de
honorarios prevista en esta Ley.
2. Por voluntad de las partes.
3. Por la emisión del laudo, o de la providencia que le corrija o
completamente.
4. Por la expiración del término fijado para el proceso o el de su
prórroga.
Artículo 34. Terminado el proceso, el Presidente del tribunal
deberá hacer la liquidación final de los gastos, entregará a los
árbitros el resto de sus honorarios, pagará los gastos pendientes y,
previa cuenta razonada, devolverá el saldo a las partes.
Capítulo V
De la Recusación o Inhibición de los Arbitros
Artículo 35. Los árbitros son recusables y podrán inhibirse de
conformidad con lo establecido al efecto en las causales de recusación e
inhibición en el Código de Procedimiento Civil.
Los árbitros nombrados por acuerdo de las partes no podrán ser
recusados sino por causales sobrevivientes a la designación. Los
nombrados por el Juez competente o por un tercero, serán recusables
dentro de los cinco (5) días hábiles siguientes a la fecha en que se
notifique la instalación del tribunal arbitral, de conformidad con el
procedimiento señalado en esta Ley.
Artículo 36. Cuando exista o sobrevenga alguna causal de
inhibición, el árbitro deberá notificarlo a los otros árbitros y a las
partes; y se abstendrá, entre tanto, de aceptar el nombramiento o de
continuar conociendo de la causa.
La parte que tenga motivo para recusar a alguno de los árbitros por
causales desconocidas en el momento de la instalación del tribunal
arbitral, deberá manifestarlo dentro de los cinco (5) días hábiles
siguientes a aquél en que tuvo conocimiento de la causal, mediante
escrito presentado ante el tribunal arbitral. Del escrito se notificará
al árbitro recusado quien dispondrá de cinco (5) días hábiles para
manifestar su aceptación o rechazo.
Artículo 37. Si el árbitro rechaza la recusación o no se
pronuncia al respecto, los demás árbitros la aceptarán o negarán
mediante escrito motivado, y se notificará a las partes en la audiencia
que para tal efecto se llevará a cabo dentro de los cinco (5) días
hábiles siguientes al rechazo de la recusación. En dicha audiencia se
decidirá sobre su procedencia.
Aceptada la causal de inhibición o recusación de un árbitro, los
demás árbitros lo declararán separado del procedimiento arbitral y
comunicarán el hecho a quien hizo el nombramiento para que proceda a
reemplazarlo. En caso de que el nombramiento no se realice dentro de los
cinco (5) días hábiles siguientes a la notificación de la aceptación de
la causal, el Juez competente de Primera Instancia nombrará al sustituto
a solicitud de los demás árbitros. Contra esta providencia no procederá
recurso alguno.
Artículo 38. Si sobre la decisión de inhibición o recusación de
uno de los árbitros hay empate, o si el árbitro es único, las
diligencias serán enviadas al Juez competente de la Circunscripción
Judicial del lugar donde funcione el tribunal arbitral para que decida.
Contra esta providencia no procederá recurso alguno.
Artículo 39. Cuando todos las árbitros o la mayoría de ellos se
inhibieren o fueren recusados, el tribunal arbitral declarará concluidas
sus funciones, quedando las partes en libertad de acudir a los jueces de
la República o de reiniciar el procedimiento arbitral.
Artículo 40. El proceso arbitral se suspenderá desde el momento
en que un árbitro declare su inhibición, acepte la recusación o se
inicie el trámite de cualquiera de ellas. La suspensión durará hasta que
sea resuelta la incidencia, sin que tal paralización afecte la validez
de los actos ejecutados con anterioridad a la misma.
Igualmente, el proceso arbitral se suspenderá por inhabilidad o
muerte de alguno de los árbitros, hasta que se provea su reemplazo.
El tiempo necesario para completar el trámite de la recusación o
inhibición, la sustitución del árbitro inhibido o recusado o el
reemplazo del inhabilitado o fallecido, se descontarán del término
señalado a los árbitros para que pronuncien el laudo.
Capítulo VI
De las Obligaciones de los Árbitros
Artículo 41. Es obligación de los árbitros asistir a todas las
audiencias del procedimiento arbitral, salvo causa justificada. El
árbitro que dejare de asistir a dos audiencias sin justificación,
quedará relevado de su cargo, y estará obligado a reintegrar al
Presidente del tribunal arbitral, dentro de los cinco (5) días hábiles
siguientes, el porcentaje de sus honorarios que este último determine
teniendo en cuenta la función desempeñada. El tribunal arbitral dará
aviso a la parte que designó al árbitro relevado, para que de inmediato
proceda a su reemplazo.
Salvo acuerdo en contrario del tribunal arbitral, si un árbitro
acumulare cuatro (4) inasistencias, aún cuando fueren justificadas, se
considerará inhabilitado y quedará relevado de su cargo, y el tribunal
arbitral procederá a notificar a la parte que lo designó para que
proceda a su reemplazo. El árbitro deberá reintegrar al Presidente del
tribunal arbitral el porcentaje de los honorarios que este último
determine teniendo en cuenta la función desempeñada.
Artículo 42. Salvo acuerdo contraído de las partes los árbitros
tendrán la obligación de guardar la confidencialidad de las actuaciones
de las partes, de las evidencias y de todo contenido relacionado con el
proceso arbitral.
Capítulo VII
De la Anulabilidad del Laudo
Artículo 43. Contra el laudo arbitral únicamente procede el
recurso de nulidad. Este deberá interponerse por escrito ante el
Tribunal Superior competente del lugar donde se hubiere dictado, dentro
de los cinco (5) días hábiles siguientes a la notificación del laudo o
de la providencia que lo corrija, aclare o complemente. El expediente
sustanciado por el tribunal arbitral deberá acompañar al recurso
interpuesto.
La interposición del recurso de nulidad no suspende la ejecución de
lo dispuesto en el laudo arbitral a menos que, a solicitud del
recurrente, el Tribunal Superior así lo ordene previa constitución por
el recurrente de una caución que garantice la ejecución del laudo y los
perjuicios eventuales en el caso que el recurso fuere rechazado.
Artículo 44. La nulidad del laudo dictado por el tribunal
arbitral se podrá declarar:
a) Cuando la parte contra la cual se invoca demuestre que una de las
partes estaba afectada por alguna incapacidad al momento de celebrarse
el acuerdo de arbitraje;
b) Cuando la parte contra la cual se invoca el laudo no hubiere sido
debidamente notificada de la designación de un árbitro o de las
actuaciones arbitrales que así lo ameriten, o no ha podido por cualquier
razón hacer valer sus derechos;
c) Cuando la composición del tribunal arbitral o el procedimiento
arbitral no se ha ajustado a esta Ley;
d) Cuando el laudo se refiera a una controversia no prevista en el
acuerdo de arbitraje, o contiene decisiones que exceden del acuerdo
mismo;
e) Cuando la parte contra la cual se invoca el laudo demuestre que el
mismo no es aún vinculante para las partes o ha sido anulado o
suspendido con anterioridad, de acuerdo a lo convenido por las partes
para el proceso arbitral;
f) Cuando el tribunal ante el cual se plantea la nulidad del laudo
compruebe que según la Ley, el objeto de la controversia no es
susceptible de arbitraje o que la materia sobre la cual versa es
contraria al orden público.
Artículo 45. El Tribunal Superior no admitirá el recurso de
nulidad cuando sea extemporánea su interposición o cuando las causales
no se correspondan con las señaladas en esta Ley.
En el auto por medio del cual el Tribunal Superior admite el recurso
se determinará la caución que el recurrente deberá dar en garantía del
resultado del proceso. El término para otorgar la caución será de diez
(10) días hábiles a partir de dictado dicho auto.
Si no se presta la caución o no se sustenta el recurso, el tribunal
lo declarará sin lugar.
Artículo 46. Cuando ninguna de las causales invocadas prospere,
se declarará sin lugar el recurso, se condenará en costas al recurrente
y el laudo se considerará de obligatorio cumplimiento para las partes.
Artículo 47. Admitido el recurso y dada la caución, el Tribunal
Superior conocerá del mismo conforme a lo establecido en el Código de
Procedimiento Civil para el procedimiento ordinario.
Capítulo VIII
Del Reconocimiento y Ejecución del Laudo
Artículo 48. El laudo arbitral, cualquiera que sea el país en el
que haya sido dictado, será reconocido por los tribunales ordinarios
como vinculante e inapelable, y tras la presentación de una petición por
escrito al Tribunal de Primera Instancia competente será ejecutado
forzosamente por éste sin requerir exequátur, según las normas que
establece el Código de Procedimiento Civil para la ejecución forzosa de
las sentencias.
La parte que invoque un laudo o pida su ejecución deberá acompañar a
su solicitud una copia del laudo certificada por el tribunal arbitral,
con traducción al idioma castellano si fuere necesario.
Artículo 49. El reconocimiento o la ejecución de un laudo
arbitral, cualquiera que sea el país que lo haya dictado sólo se podrá
denegar:
a) Cuando la parte contra la cual se invoca demuestre que una de las
partes estaba afectada por alguna incapacidad al momento de celebrarse
el acuerdo de arbitraje;
b) Cuando la parte contra la cual se invoca el laudo no hubiere sido
debidamente notificada de la designación de un árbitro o de las
actuaciones arbitrales que así lo ameriten, o no ha podido por cualquier
razón hacer valer sus derechos;
c) Cuando la composición del tribunal arbitral o el procedimiento
arbitral no se ha ajustado a la ley del país donde se efectuó el
arbitraje;
d) Cuando el laudo se refiera a una controversia no prevista en el
acuerdo de arbitraje, o contiene decisiones que exceden del acuerdo
mismo; e) Cuando la parte contra la cual se invoca el laudo demuestre
que el mismo no es aún vinculante para las partes o ha sido anulado o
suspendido con anterioridad, por una autoridad competente de acuerdo a
lo convenido por las partes para el proceso arbitral;
f) Cuando el tribunal ante el cual se plantea el reconocimiento o la
ejecución del laudo compruebe que según la ley, el objeto de la
controversia no es susceptible de arbitraje o que la materia sobre la
cual versa es contraria al orden público;
g) Que el acuerdo de arbitraje no sea válido en virtud de la Ley a la
cual las partes lo han sometido.
Capítulo IX
Disposiciones Transitorias
Artículo 50. Los acuerdos de arbitraje en los cuales alguna de
las partes sea una sociedad en la cual la República, los Estados, los
Municipios y los Institutos Autónomos tengan participación igual o
superior al cincuenta por ciento (50%) del capital social, o una
sociedad en la cual las personas anteriormente citadas tengan
participación igual o superior al cincuenta por ciento (50%) del capital
social, suscritos antes de la fecha de la promulgación de esta Ley, no
requerirá para su validez del cumplimiento de los requisitos señalados
en el artículo 4º de esta Ley.
Dado, firmado y sellado en el Palacio Federal Legislativo, en Caracas
a los veinticinco días del mes de marzo de mil novecientos noventa y
ocho. Años 187º de la Independencia y 138º de la Federación.
EL PRESIDENTE,
PEDRO PABLO AGUILAR
LA VICEPRESIDENTA,
IXORA ROJAS PAZ
LOS SECRETARIOS,
JOSE GREGORIO CORREA
YAMILETH CALANCHE
Palacio de Miraflores, en Caracas, a los siete días del mes de abril
de mil novecientos noventa y ocho. Año 187º de la Independencia y 139º
de la Federación.
Cúmplase,
(L.S.)
RAFAEL CALDERA
Refrendado
El Ministro de Industria y Comercio
(L.S.)
HECTOR MALDONADO LIRA
Refrendado
El Ministro de Justicia
(L.S.)
HILARION CARDOZO